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Señorita Tauro

Tengo que aceptar y confesar que no creo en la predestinación. No hay destino que pueda lograrse sin la voluntad de realizarlo. Ni dioses o leyendas, ni hechizos misteriosos, tampoco sucesos esotéricos inexplicables pueden lograr la unión de dos personas, si estas no están dispuestas a hacerlo.

Esta forma de creer que todo está escrito, solo nos sirve para dejar todo a la suerte, para no esforzarnos. La única forma de conseguir algo es decidir hacerlo.

Yo elijo luchar por lo que quiero. No importa cuánto me cueste. Pero también soy realista y cuando se que no hay nada por hacer. Se retirarme. Afortunadamente no soy obsesivo. Más bien soy orgulloso y eso ha permitido que mi dignidad siga intacta.

Quiero alguien que todos los días trate de sorprenderme. Deseo alguien capaz de hacerme pensar en ser cada día mejor, alguien que me haga ver el mundo de forma diferente. Alguien que me inspire. Alguien que me extrañe en cada momento. Alguien solo para mí. Compañera, amiga, amante, novia, esposa. El título es lo de menos.

Es mi culpa creer que yo era especial para ti. Nunca me puse a pensar que solo eras amable conmigo tal como lo eres con todos los demás.

…No sé porque escribo esto. Estoy seguro que nunca lo leerás.

 

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Sexo

Transformemos la idea que hacer el amor es solo sexo, y hagamos de la intimidad toda una tarea poética de esencia mágica y divina.

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Nuestro hilo

No sé si ya les había contado que tengo mi propia adivina. Ella dice que vibramos a la misma frecuencia. Que tal vez en otra vida fuimos amigos, amantes, y no me acuerdo que mas. Hasta dice que tal vez dejamos inconcluso algo y por eso nos volvimos a ver, para cerrar el ciclo.

Es una divina ella. Hembra alfa; inteligente, cautelosa. Con algunas ideas diferentes al que el colectivo común comparte. Su voz hace armonía con sus palabras, sin duda.

Saben, es complicado no enamorarse de alguien así. Es difícil no salir corriendo a buscarla. Pero le prometí que  no lo haría, y como tengo palabra lo voy a cumplir. No iré a su encuentro me dije a mi mismo. Pero no podía evitar sentir algo más que amistad. Hasta el día de hoy…

Hoy por la mañana desperté y me di cuenta que no quiero perderla. Quiero contar con ella por mucho, mucho tiempo. Yo no creía en el destino pero creo que debo abrir mi mente; salir del cajón, porque quizás descubra cosas maravillosas. Son tantas cosas que nos asemejan que es imposible pensar que nuestro encuentro sea completamente por obra de la casualidad.

Ella ha llegado a mi vida de forma circunstancial, sí, pero quiero que se quede por decisión propia. Y para lograr eso, le tengo que confesar que hoy tal vez entendí el significado de nuestro reencuentro. Quizás sea el huequito que faltaba en mi corazón, mi alma y mi razón. Y descubrí que no es nada romántico lo que siento. Simplemente es la magia de la amistad.

Creo que ella y yo podremos demostrar que puede haber una verdadera amistad entre personas de diferente sexo. No es la necesidad de una amiga lo que me une o atrae hacia ella. Es la decisión de alimentar el vinculo tan fuerte que nos unió de una manera fortuita e inesperada. Solo nos resta descubrir porque el destino nos puso frente a frente. No lo sé, tal vez sea cierto el mito japonés del hilo rojo invisible.

Publicado en dedicatoria, pensamientos

El fin del mundo

Te deseo de la forma menos imaginada. Estuvimos y seguimos en sintonía, espero poder seguir siempre en la misma frecuencia…no volver a separarnos jamás.

Somos o estamos en camino de ser personas de ciencia, pero aun así adivinamos, no el futuro precisamente; adivinamos porque tenemos muchas cosas en común.
Bueno, según yo adivinaba, pero la psicóloga que llevas dentro me hizo ver que lo que yo adivinaba sobre ti, en realidad eran mis rasgos de personalidad proyectados.
¡Tu sí que eres buena adivina! descubriste mi lado sensible y aunque no te he mentido, quizás algunas cosas sabes que omití.

Somos tauro, somos parecidos. Nos vemos y proyectamos nuestras partes ocultas, uno al otro mutuamente…sentimos una conexión instantánea cuando nos volvimos a ver.
Precisamente acabo de leer la leyenda o mito japonés del hilo rojo. Eres curiosa; seguro te interesara, te lo platico brevemente:
todas las personas tenemos un hilo rojo invisible que nos lleva o nos conecta con otra persona para tener una historia importante. No importa el lugar, el tiempo ni las circunstancias. Ese hilo rojo se puede enredar, pero nunca se podrá romper. Quizás somos ese huequito que mencionaste. Ese huequito en el corazón que nos faltaba… que no hemos llenado aún.

Si nos volviera a llegar el fin del mundo, espero que en otra vida te vuelvas acordar de mí. Si llegara el fin del mundo y esté o no esté junto a ti. ¡Te lo prometo! que en esta o en la otra vida, lo mejor estaremos por compartir.

Sin importar lo que fuimos
O cuando te dejé partir.
Si llegara el fin del mundo
O mi corazón dejara de latir,
No lo dudes adivina mía
Mis palabras de amistad
Jamás fingí.

Antes de llegar el fin del mundo…
Con un beso déjame despedir.
No importa si en este no estamos juntos
Por amor lucharemos hasta el fin.

Si en otra vida nos llegó el fin del mundo
Estoy seguro que al morir estaría pensando en ti,
En todas las cosas que vivimos juntos,
En la magia que nos faltó por compartir.

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Duele

Hace unos 3 años subí esto a mi muro de Facebook. Nunca lo subí a algún blog. Por eso hoy quiero compartirlo con ustedes.

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un conjunto de alteraciones del desarrollo infantil que impiden que los niños se relacionen, se comporten y se comuniquen como los niños de su edad. La gravedad del trastorno y el tipo de alteraciones que presenta pueden variar mucho de un niño a otro.

Actualmente mi niño esta siendo evaluado y cabe la posibilidad que tenga Síndrome de Asperger (uno de los varios TEA). Se acabaron las esperanzas de que mi niño no tuviera algún trastorno de este tipo. Mi hijo indudablemente tiene algún TEA. Es decir, tiene autismo. ¿Qué grado, síndrome o trastorno? Es lo único que queda esperar que nos digan.

Hace unos días leí un post del blog: autismo azul, en el que publicaron una reflexión de una mamá de un niño con autismo. Quería compartirlo tal cual lo encontré, pero me tomé (sin conocimiento de la autora) la libertad de adaptarlo; agregar y/o quitar algunas cosas para adaptarlo a nuestra situación, ya que cada niño tiene diferentes características.

“Dale gracias a Dios que tu nene tiene autismo, al menos el autismo no duele”
Muy temprano para escuchar estupideces de la gente.

-Que existan otras situaciones difíciles en las vidas de otros niños y otros hogares, no significa que nuestro dolor no sea intenso-.

¿Quién dijo que el autismo no duele?

¡Claro que duele! Duele cuando estas tratando de descifrar que le pasa a tu hijo y te das cuenta que se frustra por tratar de explicarlo y no puede.

Duelen las rabietas que hace, como si fuera un niño de 2 o 3 años.

Duele cuando lo dejas a diario en la escuela y no te quiere soltar la mano; te mira con cara de angustia y te dice adiós repetidas veces porque para él, es como si fuera su primer día de clases y no quiere quedarse ¿Recuerdas la primera vez que te dejaron en la escuela? así se siente el TODOS los días.

Duele cuando llega de la escuela con dolor de cabeza y nauseas y sabes que esto se debe a que estuvo durante horas expuesto a infinidad de factores estresantes para él… y que aun tendrá que aguantar esto durante TODA su vida escolar.

Duele cuando lo recoges de la escuela y viene golpeado. No te explica nada; solo dice que se cayo, pero no sabes si él se cayo solo o alguien “le ayudo a caerse”.

Duele cuando le ayudas a hacer la tarea y tienes que explicarle de mil maneras e infinidad de veces para que medio-entienda cosas que serian sencillas para cualquier niño de su edad.

Duele cuando te dicen que tu hijo es inteligente porque lee o escribe, pero no saben todo lo que tuvimos que hacer para que eso sucediera (aunque esto sea motivo de orgullo para nosotros).

Duele cuando lo llevas a un estudio de fotografía para que le tomen la foto de graduación del preescolar y duras una hora tratando de calmar los temblores que le causan el miedo y el estrés y nunca terminas por convencerlo que no le pasara nada porque le tomen una fotografía. Y finalmente terminas por tomarte la foto junto con él para aminorar su terror a la luz del flash.

Duele cuando en los bailables de la escuela no puede seguir la coreografía por tener que cubrirse los oídos para no escuchar el ruido de la música que le taladra sus sentidos.

Duele escuchar a los niños mucho menores que él hablar muy claro y entendible, y pensar que a lo mejor tu hijo nunca hablara igual que ellos.

Duele cuando ves que tu hijo quiere jugar con los demás niños y ellos se alejan de él porque no lo entienden.

Duele cuando viene Santa Claus y ves a los demás niños jugando con sus juguetes y a él con las cajas.

Duele cuando una Psicóloga te da un listado de 100 actividades propias de un niño de la edad de tu hijo; lees esta lista y te das cuenta que tu hijo solamente puede hacer la mitad de esas actividades.

Duele cuando tienes que enseñarle cosas que cualquier niño de su edad aprende solo mirando a los adultos o a otros niños.

Duelen las miradas raras de los demás.

Duele cuando te dicen que tu hijo no hace caso porque esta “mal educado”.

Duele evitar contradecir a la gente cuando dicen que el niño es “normal”, para evitar que sientan lastima por nosotros.

Duele recordar cuando te culpabas pensando que su comportamiento era por culpa tuya.

Duele saber que para él, hacer cualquier cosa sencilla a veces se vuelve una tarea titánica realizarla.

Duele cuando no puedes ayudarlo a aminorarle sus angustias por mas esfuerzo que hagas. Si esto no es dolor ¿díganme entonces que es?

Que nadie venga a decirme que el autismo no duele ¡Porque sí! ¡sí duele! Y hay días que el dolor es muy, muy, muy fuerte, casi inaguantable. Hay días que duele menos, pero siempre duele y no existe una pastillita que te quite ese dolor.

Con este dolor caminamos todos los días, con este dolor sonreímos, con este dolor seguimos nuestro camino y no paramos, porque detenernos significaría regresión en mi hijo y las regresiones uffff esas si que dolerían, y ese dolor es uno de los mas fuertes.

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Su consuelo

Me preguntaron que cuales serían las palabras adecuadas con las que podrían reconfortar a unos padres que recientemente les habían dado el diagnostico de su hijo. Me dijeron “tú tienes un hijo con autismo. Te dieron su diagnóstico hace algunos años. Creemos que tú eres el más indicado para saber cómo consolar a esos padres, necesitamos saber cómo darles ánimos”.

Y me puse a pensar: ¿Cómo puedes reconfortar a un padre de un niño con autismo? ¿Cómo pedirle que deje de llorar por el diagnostico que le acaban de dar? Y pienso y pienso y no, no encuentro nada. No puedo. Simplemente no puedes decir nada que haga sentir alivio a unos padres. No puedes pedirle que no lloren por el diagnostico que les acaban de dar. ¿Sabes por qué? Porque toda la vida van a llorar. Hasta el último día de sus vidas van a estar preocupados por quien se va a encargar de su hijo cuando ellos falten.

Todos en mayor o menor medida tenemos problemas o se nos dificultan ciertas cosas. Lo único que queda es aceptar el diagnóstico y seguir con tu vida. No preocuparte por lo que va a pasar. Solo debemos ocuparnos en lo que podemos hacer. Disfrutarlos como disfrutamos cualquier otro hijo.

Me siento orgulloso de mi hijo, no porque tenga autismo. Me siento orgulloso de él, por la forma y el esfuerzo con que lucha. Y yo luchare junto con él hasta el final de mis días. Dejen a esos padres que lloren y cuando ellos dejen de llorar, entonces ayúdenles a levantarse y seguir. Recuerden que las palabras no sirven de nada si estas no son consecuencia de las acciones.

Si en verdad quieres ayudarlos, no pienses en que les vas a decir. Simplemente déjales saber, que ahí estarás. Si puedes ayudarles en algo, ayúdales con hechos no palabras. No trates de darles consuelo. El consuelo se los dará su hijo. Con sus risas, con su amor, con sus ganas de vivir…

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Hagamos un pacto

¿Que llegue tarde a tu vida?
Sí, pero llegue
¿Qué tu no serás mi futuro?
Sí, pero soy tu presente
¿Qué hay gente en tu pasado?
Sí, pero quien no los tiene
¿Qué no estamos haciendo lo correcto?
Sí, pero hacemos lo que nos gusta.

Pactémoslo soñando,
Pero hagámoslo despiertos.

Imagina que hacemos un pacto,
Imagina que estas soñando,
Imagina que hacemos el amor
Imagina, imagina, imagínatelo.

Juguemos a ser eternos,
Juguemos a soñar despiertos
Juguemos a hacer el amor
Juguemos, juguemos, juguémoslo.

Hagamos lo inimaginable
Hagamos un sueño perfecto
Hagamos el amor
Hagamos, hagamos, hagámoslo.

Ahora imagínatelo, juguémoslo y hagámoslo.
No es un pacto de pasión, pues es dulce
No es fugaz, porque será eterno,
Somos dos, pero haremos uno.

Sueña eternamente
Sueña haciendo el amor,
Sueña un sueño perfecto,
Sueña, sueña, soñemos.

Tu sonrisa me cautivó,
Tu mirada me enterneció,
Pero es tu madurez de mujer
En alma de niña lo que me enamoró.

Hagamos del pacto,
un sueño de amor.
Un sueño perfecto,
Pero que sea entre los dos.