Publicado en pensamientos

Malos presagios

Amaneció pensativo ese día. Jugando al adivino miraba a través de aquel espejo que sostenía entre sus manos, como queriendo descubrir los últimos misterios que pesaban sobre su relación marital. La mala suerte rondaba, los astros burlones presagiaban una mala jugada. Nunca imaginaría que aquella mañana ese cristal estallaría en pedazos. De sus manos sudorosas y temblorosas -por aquel presentimiento que oprimía su pecho- el espejo se le escapo, dio hasta el piso «el tiempo se detuvo en un instante». Su mundo estaba a punto del paroxismo «su universo se colapsaba».

Se rehusó a creer en tan absurdo presentimiento «al fin y al cabo hacía mucho que había dejado de creer en horóscopos, supercherías y demás». Se dispuso a recoger cada pieza del rompecabezas en el que acabó aquel espejo. Juntó aquellos pedazos a un lado de la mesita de centro de la sala de su casa. Ahí los dejó para ir a buscar una bolsa en donde echar lo que quedaba del espejo. Al volver, empezó a juntar una a una las piezas astilladas y se percató que debajo de aquella mesita sobresalía la esquinita de una tarjeta. Procedió a sacarla, y las sorpresas aun no paraban «la tarjeta era de un café muy conocido, que estaba ubicado a orillas de la playa de su ciudad. El nombre: “Estrella de mar” ».

¿Siguen las coincidencias?, se preguntaba. ¡Bah! ¿Qué estoy pensando? Pero toda la tarde estuvieron esas pequeñas coincidencias rondando por su mente.
Llego la noche, pero su mujer no. De pronto ¡pum! La lucidez o la autosugestión dominaron su incredulidad. Tomó las llaves del coche y se dirigió inmediatamente hacia aquel café. Al llegar, fue directo a una de las ventanas de aquel lugar. Busco una a una de las mesas. Y en un apartado lugar, ahí estaba su mujer. Frente a ella, estaba una señora “leyéndole la mano”. Suspiro aliviado. Y se dijo asi mismo: sabia que eran puras tonterías lo que estaba pensando.
Entonces, cuando estaba a punto de apartarse de la ventana, miro como un tipo se sentó al lado de su mujer y la tomaba de la mano. -Ella sonriéndole le dio un beso en la boca-.

Quizás solo fueron coincidencias, pero desde aquel día el joven sabe que las coincidencias y los presentimientos siempre terminan por acertar los malos presagios. No importa si crees o no en supercherías.

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Autor:

De metal su armadura es. Aprendiz autodidacta; onírico ser. Surrealista sideral. Constructor de sueños; encontrar la metáfora perfecta es su deber. En sus manos guarda el mágico secreto, misterio para él, es poder. Su mundo es eterno, sus musas secretas y su aroma… tiene un toque fantasmal a canela y a mujer. Mar sinuoso pero bello, relámpago nocturno; Misterioso Caballero.

2 comentarios sobre “Malos presagios

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